Salida de las típicas nuestras en Anaga pero con intensidad. La ruta ideada prometía, y en estas lides después de buscar a Charli (perdido entre el Náutico y Valleseco), nos fuimos al punto de partida Valle Brosque (entrada por María Jiménez). Iniciamos la ascensión "al fuego", había cierta pasividad en el ambiente lo que motivó un inicio meteórico, dejamos de hablar, buen síntoma, la gente se entregaba. Juan "El Corte Inglés o el Canarión" (pletórico con el nuevo look y menos peso), estaba como los Miuras, mugía y embestía, por debajo Félix le decía (chacho, chacho, que la salida es larga). Charli pesumbroso no admiraba el paisaje, ni podía explicar la flora local. En estas lides, Miguel Ángel (al que me tiré media salida llamando Juan Carlos), a rueda, igual que Paco Tabares, no soltaban el rebufo. A Carlitos le daban la "barrila" por no haber traído cámara lo que determina una crónica más extensa. Una vez en la dorsal, iniciamos el primer descenso al Bailadero, así un llaneo por la carretera de Chamorga hasta el primer sendero, dirección Chinobre y después Roque de Anambro, desde el mirador un primer avituallamiento. En el cruce de senderos (Carlos comentó la historia que había una cruz, tradición oral según refería), cogimos el de la izquierda dirección el Draguillo y antes de llegar un sendero que va directamente a Benijo. La primera bajada sueltos pero sin apretones. Paramos en el restaurante que siempre comemos (reportar agua) y dirección Taganana (está parte fue la más pesada de la prueba ya que la hicimos por asfalto, Juan nos hizo una demostración de poderío que no obstante pago luego). Allí cogimos el sendero de Las Vueltas, a fuego, hasta la dorsal y posterior regreso por el mismo sendero a Valle Brosque.
Vuelvo a entrar, no puedo dejar de mandar un abrazo a los ausentes y recado al Vice, en confianza me pidió tralla y hubo tralla.
Vuelvo a entrar, no puedo dejar de mandar un abrazo a los ausentes y recado al Vice, en confianza me pidió tralla y hubo tralla.
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