Cuando estudiaba en la Universidad de Ciencias de la Información se recomendaba a los futuros periodistas (entre los que no me incluyo), que era un recurso fácil y poco creativo utilizar como titulares el nombre de películas de cine, libros, etc. Denotaba falta de imaginación. Y como la tengo, parto de la magistral película de los hermanos Coen “No es país para viejos”, para rendir y plasmar mi más sentida admiración a los corredores veteranos (M-50) de nuestro equipo “Aiiiiiiiadelanteteam”, y es que la montaña al contrario que ese hipotético país, si es para “viejos”.
Los resultados de la Challenger 2010 (Gran Canaria) donde del 2º al 5º en esa categoría eran de nuestro equipo conduce a esa afirmación.
Si algo tiene la montaña (en especial los ultramaratones), en que edades “maduritas”, se es competitivo por encima de muchos jóvenes imberbes y llenos de vitalidad. La acumulación de kilómetros, la veteranía en aplicar a cada situación de carrera el ritmo más adecuado, hace, que se supla la explosión juvenil por un ritmo constante, que a la larga, doblega a muchos competidores de la categoría que denominan élite.
Ahora bien, esos resultados no se regalan. Por vuestro tesón en los entrenamientos, por el espíritu de sacrificio que semana a semana mantenéis y por la fuerza mental con la que se afrontas las competiciones. Sois un ejemplo.
Leí en un artículo que las mitocondrias, un pequeño orgánulo en las células donde se fabrican moléculas energéticas para los músculos, recordaban todos tus entrenamientos del pasado, y habiendo tanto y tan bueno, sois una fábrica de combustible perfecta.
Con un cariño de un aspirante a “yayo” al que le quedan unos meses para ingresar en ese privilegiado club y que espera estar a la altura de vuestra categoría.
Por cierto, ya os conté que el conductor de la guagua y cuando llevaba a mis hijos (hace unos meses) ya me identificaba con un "yayo" (entiendo que por mi pelo totalmente blanco), con el abuelo, vaya nivel.
Por cierto, ya os conté que el conductor de la guagua y cuando llevaba a mis hijos (hace unos meses) ya me identificaba con un "yayo" (entiendo que por mi pelo totalmente blanco), con el abuelo, vaya nivel.
Totalmente de acuerdo. Ya me ha pasado en más de una carrera que el "pelotón de yayos" me adelanta en peso a partir del km 40-50. A ver si con el paso de los años voy a aprendiendo algo!
ResponderEliminarSaludos,
Javi