viernes, 31 de diciembre de 2010

Entrenamiento en el Teide, de ahí al nirvana y de momento me rasuré las patas

Cuando entrenas en las Cañadas del Teide, en sus senderos, te vienen no solo a la idea tópicos como su majestuosidad, denominaciones más o menos metafóricas como “padre Teide”, “el cachorro”, etc., no, no es eso, lo que comprendí esta mañana en la soledad de mi salida, es que en la montaña cuando la pateas y la vives, en especial a cierta altitud, eres propenso a la reflexión del ser o no ser, o dotar a tu salida de un componente místico espiritual de cierta entidad y enjundia.

En estas reflexiones me hallaba, cuando  corría por sus senderos e iba cogiendo altura dirección al refugio. Y en un momento pensé y menos mal que solo estoy a tres mil y pico metros, el día que vaya al Tibet, me rapó, me pongo una túnica rosa y profeso el nirvana como verdad absoluta que debe ser experimentada mediante el estudio de uno mismo, únicamente acabé rasurándome las “patas, el día que los conocidos me vean con una pandereta sabrán la etiología de mi mal.

Si el correr genera endorfinas (sustancia similar al opio) en nuestro Parque Nacional te llevas una ración doble, lo que viene de espanto para esta Nochevieja 2010, con un par de vinos ya voy listo. Feliz Año Nuevo y perdón por hablar de uno mismo.

2 comentarios:

  1. No avisaste a nadie jodido, para gozar tu solo del nirvana, pues sabe lo que te digo, NIRVANA, sin ir tan lejos, nadar a las 5:30 de la mañana, en las teresitas.

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  2. Angel eres un ejemplo.jejje Maestro. Un abrazo. Al final somos todos unos adictos a las endorfinas....ESO SÍ SU CONSUMO Y PRODUCCIÓN ES LEGAL , CADA UNO GENERA Y CONSUME LA SUYAS.
    uN ABRAZO

    José Icod

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