Hacía un tiempo y por motivo de una lesión, que no disfrutaba de un entrenamiento con mi binomio; Silvia. Hoy hicimos una salida, como no podía ser menos en nosotros improvisada, buscando nuevos lugares donde trasladar posteriormente al grupo, aunque tendrán que esperar, ya que el resultado de hoy fue cruzar por su cauce cuatro barrancos impracticables en las medianías de Arico lugar donde nos disponíamos a salir, si bien en Las Eras un sendero muy marcado al lado del mar nos hizo decidirnos a aventurarnos e iniciar en ese punto el trayecto con la idea de encontrar una subida a Arico (que la hay, un camino real pero íbamos sin información).
El primer tramo, genial, por un sendero al lado del mar que discurre por un paraje protegido, si bien posteriormente, nos liamos por pistas más en dirección a Fasnia que al lugar propuesto, no obstante los consejos de un amable cabrero hizo que iniciaramos un recorrido por una serie de barrancos hasta encontrarnos con la carretera general, bajo la recomendación “yo me botaría por ese barranco”, y así fue, nos botamos. Hasta la posterior bajada por una carretera de asfalto (con poco tránsito a Las Eras). Por ahora , queda fuera del circuito. Mientras tanto, de madrugada, parte del grupo (el núcleo duro), bañándose en Las Teresitas, meditando sobre la inmortalidad del cangrejo y otras reflexiones de idéntico calado, como el efecto de la cena en Nochevieja en el estómago del corredor pecador. No obstante os queremos.
Posdata: Silvia está casi recuperada así que “agárrense que vienen curvas”.
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