La vida te da sorpresas. Fieles a los madrugones del mundo de los “yayos” entre los que me incluyo ya que la media de nuestro grupo está en los cincuenta, y a esa edad ya tenemos manías, suelo ya salir de casa preparado para mi actividad de corredor de montaña. Normalmente sobre las 5.30 a 6 horas de la mañana. En estas lides ha coincidido varias veces con un vecino que me miraba extrañado, como diciendo -se lo notaba en los ojos-, ¿dónde cojones (perdón por el taco pero tiene que ir aquí), va este colgado con esta pinta a estas horas?
Normalmente utilizó calzón corto y medias largas o compresores, lo que los profanos en este mundillo deben asociar al equipaje de los porteros de futbol (única actividad deportiva que han visto 39 millones de españoles).
Y a si el otro día mi vecino, que coincidimos a las 6.30 saliendo del portal, dirigiéndose a mí muy serio me dice: Ángel te voy a hacer una pregunta si no es mucha indiscreción, ¿en qué equipo juegas de portero que entrenáis tan temprano?, no supone tener una respuesta ingeniosa, le confesé la verdad, aunque estuve, con perdón, partiéndome el culo todo el puto día con el fulano pensando en un equipo de futbol jugando a esas horas y yo haciendo “palomitas”, todo un crack.
Nota de autor: Pediré al administrador del blog es decir a mi mismo que sea más serio y hable de correr, pero no puede ser, perderíamos la identidad, lo siento.
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