Si a la vejez viruelas. Aquí en
la sala de espera del hospital, móvil en mano y mientras que operan a mi hijo
de fimosis (jolín como lo lea el mosqueo que pilla, pero es por su bien, para
que tenga una cuca grande), plasmo varias reflexiones de la Tenerife Blue
Trail, que en sí mismas son tres pruebas, y la crónica de una, a veces no
encaja en la otra.
Como participante de la ultra, no
voy a narrar ni sensaciones, encuentros, pasadas, desfallecimientos, etc., en
general todas aquellas vicisitudes en las que tu cuerpo y mente se ven inmersas.
Ni tiraré voladores ni entraré a degüello, lo uno y lo otro implica la pérdida
de objetividad.
La Blue Trail, resultó una prueba que se hizo digna, pero mejorable, no ver esos aspectos sería de una complacencia no asumible. Siempre he apostado por la prueba, aún en los momentos más críticos. He mostrado mi parecer en cuanto al recorrido y luchado por el ascenso al Teide. Sigo entendiendo que el trayecto natural es la subida por Pico Viejo y bajada por el sendero del refugio.
Se debe de lograr una mayor participación
en la ultra ya que en las pruebas de referencia, la de mayor distancia es la
reina y las demás las doncellas. La que congrega mayor número de participantes
y donde se lucha por estar en la salida. No obstante seriamos pocos pero se
notaba el nivel, la prueba en mi zona se abrió en el kilómetro cuarenta, no
había manera de que se despegara nadie, uf! como daba “zapatilla” la peña.
Debo de felicitar el acierto de
la organización de la llegada, un lujo, puede que a costa de asfalto, pero creo
que merece la pena, la llegada al Puerto de la Cruz involucró a turistas,
paseantes y seguidores.
Me falta un elemento capital para
poder valorar el recorrido de este año y es que no ascender esos 800 metros
hubiera hecho otra prueba, tampoco criticaré la decisión, ya que el teleférico
si se configuró como un elemento en el plan de seguridad su falta parece que
conduce a evitar ese tramo. Personalmente me gustan los trayectos sin tanta pista pero en la
zona y recorrido elegido hay pocas variantes.
Siempre habrá detalles a pulir y
mejorar, noté mucho más cariño y buen hacer en los avituallamientos
independientemente que no valore lo dispensado, la verdad que todo mi alimento
fue un pastel (un lagunero), dos geles y dos caldos, así casi llegué muerto por
gili.
Coño ya sale mi hijo del
quirófano, todo bien, le digo que la aproveche, eso sí, con más cabeza que la que
queda al descubierto. Decir que tenemos la mejor prueba de Canarias sería pesar con lo que le quedó al aire a mi hijo.
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