Hola Víctor, hablo contigo en presente, ya que para mí, como para
el derecho así debe ser. Quiero hablarte con la razón sin olvidar el corazón.
Si algún día decides regresar te encontrarás cuantos amigos tienes, no sé si
habrán crecido, creo que sí. Yo no puedo considerarme como tal, aunque he
tenido el placer de poder saludarte e intercambiar impresiones en las múltiples
pruebas de montaña donde hemos coincidido. Es más, te confieso irradias buena
energía y cara de buena persona. Recuerdo el último contacto contigo, como no,
en la montaña el pasado noviembre cuando conducías a un grupo que entrenaba la
K-42 de La Laguna y como es común parando de nuestras rutas intercambiamos
impresiones.
Independientemente del grado de unión de todos que proclaman tu
amistad te debes de sentirte orgulloso, ya que hasta ahora en Tenerife ninguna persona ha
logrado el número de voluntarios en una búsqueda. Y eso queda en tu haber.
Se decides volver, casi te recomiendo que no leas las redes
sociales, ya que te encontrarás con un sinfín de disparates que justifican que
no sepamos de ti, lo mismo estás en una secta, que en una cueva meditando, que
has sido raptado, que te has suicidado….uf, no sigo. No sé si hablarte de los
comentarios y métodos que se deben de utilizar en la búsqueda y que en la mayoría de los casos trasladan
personas que nunca han estado en los senderos que tanto te gustan, bueno pero
así es la vida y la actual tecnología, en ocasiones no se informa, no se opina,
sino se hace ruido y se busca protagonismo.
Creo que es todo más fácil, algún día nos lo demostrarás.
Y cuando analizo todo lo pasado y entra la razón, no puedo
dejar de darte las gracias ya que a muchos de los que amamos la montaña y la
soledad puntual, como creo que era tu caso, nos has dado una lección, recordando
que no debemos descuidar unas reglas que todos sabemos, pero todos
obviamos, el que nuestra ruta cuando sea conocida por un tercero y optar por la
compañía en determinados casos. Que no suene a reproche, ya que te digo, soy de
los que a menudo opta por la soledad y correr por zonas en ocasiones muy poco o
nada transitadas. Y es más, es posible que nada hubiera cambiado ya que todos
sabemos que la montaña, como la vida, tiene riesgos.
Te esperamos.
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