miércoles, 13 de septiembre de 2017

La suma de los Walkie-Talkie no implica un buen plan de seguridad

Valga por delante que mi reflexión no es una crítica a los profesionales que realizan Planes de Seguridad en las Carreras por Montaña, sino que entiendo que el plan de seguridad del evento deberá adecuarse a las condiciones particulares y no ser generales para todo tipo de acto público de masas, sin tener en cuenta la naturaleza del espectáculo. No hablaré de la legislación autonómica que lo regula en esta Comunidad (DECRETO 86/2013, de 1 de agosto, por el que se aprueba el Reglamento de actividades clasificadas y espectáculos públicos). Me limito a reflexionar, con el condicionamiento de no ser un técnico habilitado para su redacción, lo que no impide esbozar opiniones.

Me da la impresión, cuando veo el número de recursos personales y materiales en Tenerife, en relación con otras partes del Estado o Europa, que sobrecargamos los recursos de forma artificiosa sin valorar la naturaleza intrínseca de lo que es una carrera por montaña y riesgos reales que se producen, ya que el número de participantes no puede sin más establecer condicionantes desmedidos que no son acordes al riesgo.

Valga un ejemplo, 2000 personas de romería o de fiesta, donde el consumo de alcohol es excesivo podría determinar la existencia de abundante dispositivo de seguridad y sanitario, en una carrera de montaña no veo la necesidad de extensos medios.

Ahora bien, una carrera de montaña, y por lo que respecta a los servicios sanitarios, se echa de menos que no sean más activos en la localización, es decir personal sanitario con botiquines portátiles a lo largo del itinerario. Entiendo que es más efectivo prestar pequeños servicios in situ, (llagas, curas puntuales, etc.), y no solo en meta o puntos muy concretos, donde por cierto en la mayoría de ocasiones hay que llamar a gritos ya que están a lo suyo, al retén.

Ahora bien, si el excesivo reglamentarismo exige que quién lleve el botiquín y te haga una pequeña cura sea un ATS, quién te limpie una herida un auxiliar y quien te dé un analgésico un médico, mal vamos, solo para ese acto se necesitarían tres, más el que escribe para rellanar una ficha.

En la montaña existe una previa responsabilidad del corredor y participantes, solidaridad, ayuda, que modula esa necesidad de cubrir todo un recorrido que por otro lado es inviable. Además los datos están ahí, ¿cuantas personas se atiende en un hospital de campaña en estos eventos?

Me gusta el criterio europeo que parte de la  movilidad del recurso en la montaña, tanto sanitario como el que aporta seguridad a los participantes.

Bueno, y luego no se admite que el corredor sea consciente en cruce de poblaciones con tráfico compartido, ni existe problema si se avisa, máxime que se trata en su mayoría de pequeñas pueblos o caseríos. 

A veces me queda la impresión de que lo suyo es que exista mucho recurso humano y todos con un transmisor que es lo que “mola” y encima utilizando todos el alfabeto de deletreo para radiotelefonía, atentamente:

Alfa November Golf  Echo Lima        Yankee  Uniform Sierra Tango Echo

Simplemente, Ángel Yuste



 Detalles de personal médico y de organización de una carrera por montaña (Transalpine 2017)


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