Hablo de lo que me duele. Y en este momento todo lo que rodea a la Ley de dependencia y afectados me rasga el corazón. Igual lo hago desde una postura hipócrita, simplemente por ser afectado, pido perdón en acordarme de ese colectivo en el momento que sufro la injusticia del sistema.
No conozco a la señora Cristina Valido, personalmente no tengo nada contra ella. Ahora bien es la titular de la Consejería que tiene a cargo la dependencia en Canarias y como tal debe estar sujeta a las críticas y demandas de los administrados.
Viene derivada esta reflexión cuando oí su intervención ante el Parlamento de Canarias el pasado miércoles veintiuno de junio. En mi humilde opinión debería en todos sus intervenciones empezar solicitando disculpas por los atrapados en el sistema, a los que no se llega. No tengo datos generales, más allá del supuesto particular de lo que vivo en el día a día con mi madre y su expediente.
Venía a decir que se sentía orgullosa de sus funcionarios y de su gran trabajo. Si gran trabajo es que desde que dictaminan como dependiente hasta que se de dicta el Programa de Atención Individual pasan cuatro años, pues nada que decir. Simplemente comentar que para dictar esa resolución solo se requiere el informe de un técnico/a y este es el que empieza darte hipotéticos derechos. Yo creo que se debería de sentir menos orgullosa sin menospreciar el trabajo que pueden estar haciendo, desconozco la plantilla.
Supongo que seremos un caso aislado, o así me imagino que respondería, ya que usted atiende a las macro cifras que son fáciles de decir y difíciles de interpretar. Mientras tanto, esa ansiosa resolución que esperaba por la dependiente que es mi madre, viene a decir, que estoy en lista de espera para ingreso en una plaza pública, dicho eso si de forma solemne después de cinco años.
Los setenta mil euros que llevamos gastados en un centro privado (siendo una familia normal), no supone nada más que un deber de soportar. Algún día le explicaré que mi madre en unión a mi padre, fueron simples trabajadores que sacaron adelante a dos hijos y lo único que les dieron fue educación, entre los dos tienen cinco carreras universitarias, algo así como la mitad de los estudios universitarios que tiene el gobierno al que pertenece, eso es su fortuna, además de poder sacar adelante con dignidad como funcionarios a sus familias respectivas, ya que al menos ambos han accedido a la función pública por mérito y capacidad. El importe de lo abonado en ese centro privado son ahorros familiares, todavía queda un poco, pronto venderemos algún bien, no pasa nada, somos un caso aislado, o como decía una técnico que nos valoraba, "es que sois una familia normal, os preocupáis de vuestra madre, veláis por calidad de vida, y eso resta puntos". No es más que una enferma con Alzheimer, una dependiente severa, eso si, todavía gracias a Dios con movilidad.
Ahora bien, somos privilegiados. Hay gente sin recursos y con problemas mayores. Únicamente pedir que se clarifique y si no es un derecho universal, no pasa nada con decirlo y a seguir como se pueda.
Espero que en su próxima intervención se acuerde de aquellos que somos casos puntuales y aislados. Lo más probable que no le llegue este comentario, no dispongo del escaparate de los medios de comunicación como es su caso. Simplemente una entrada un blog personal vinculado al resto de redes sociales, poco daño le haré en su reputación política, es el ejercicio de mi derecho al cabreo, al pataleo, sin mayor pretensión. Soy consciente que en esta vía tampoco se resolverá mi problema que es el de tantos y muchos en peor situación.
Mire en el fondo intentamos ser felices, un fuerte abrazo.
Atentamente
Ángel Yuste
Sería muy interesante poner a los cargos públicos unos mínimos de requisitos para el cargo, tener como curriculum haber iniciado estudios de Filosofía Hispánica y ser Técnico en administración de empresas no parece casar mucho con toda la retahíla de responsabilidades posteriores. De todos modos son cabeza visible de un equipo y por ende responsable de la gestión del mismo, haces bien en expresarte, la familia de mi tía Siria también tuvo la desgracia de ser "normal" y quererla hasta la muerta. Ánimo Yuste.
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