No soy un sagaz investigador, no
llego a la sagacidad y deducciones de Sherlock Holmes. Ahora bien, creo que
algún propietario del Valle Carmona, cercano al núcleo de Valle Jiménez (La
Laguna) por donde discurre el Camino de las Lecheras no tiene la conciencia
tranquila.
Ante la señalización de la zona, como
primer paso, estos ya colocaron carteles intimidatorios donde sin más argumento,
establecían que el paso estaba sujeto a su permiso previo.
Posteriormente, toda la
señalización que intenta recuperar ese camino y había sido laboriosamente colocada
es destruida. Iluso sería pensar que se trata de simple gamberrismo. Está claro
dónde y por qué se sitúa la controversia. No hay pruebas directas, no hubo
testigos aprovechando, supongo lo fácil que resulta la soledad del campo, la
poca concurrencia de caminantes o incluso la noche, pero las pruebas indiciarias
los sitúa como responsables de tan cobarde acción. Y así lo creo, y puedo intuir
que lo pensamos en su mayoría, no tengo ningún nombre, es más, ni siquiera
conozco a ningún de los propietarios que se atribuyen la titularidad privada
del camino.
Cabe recordar que la prueba indiciaria
o indirecta es aquella permite dar por acreditados unos hechos sobre los que no
existe una prueba directa, pero que a partir de estimar probados otros hechos
relacionados con los que se pretende probar, cabe deducir razonadamente la
certeza o acreditación de éstos últimos hechos.
¿Qué hechos tenemos probados?
- La discusión de si se trata de un camino público o privado.
- Que los daños y destrucción de las señales tienen lugar en la zona controvertida, a pesar de ser un camino que lleva ejecutado en cuanto a su señalización bastantes kilómetros.
- Que previamente alertaron con carteles intimidatorios de lo que entienden la naturaleza privada de ese camino en dos puntos en concreto en la valla verde de acceso al camino controvertido y salida del sendero (escasamente unos 500 metros).
Indudablemente no habría pruebas
suficientes para su condena, ahora bien, vamos sumando indicios y que se trata
de un delito de daños que afecta a elementos de uso comunal como son las
señalizaciones de los senderos.
No voy a teorizar sobre el
derecho público de los caminos y consecuencias jurídicas asociadas, y me centro
en denunciar una vil acción, ruin y cobarde, sin más. El tiempo pondrá a cada
uno en su sitio.
Aunque no sea objeto esta
reflexión de demostrar la naturaleza pública del camino, hay mapas que así lo
atestiguan, en este caso muestro uno cedido por Aarón, un buen investigador de
los caminos públicos.
@angel_yuste


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