martes, 1 de mayo de 2018

Sin duda algún propietario de la zona de Valle Carmona es el responsable del destrozo de la señalización que se realizaba para la recuperación del camino de Las Lecheras




No soy un sagaz investigador, no llego a la sagacidad y deducciones de Sherlock Holmes. Ahora bien, creo que algún propietario del Valle Carmona, cercano al núcleo de Valle Jiménez (La Laguna) por donde discurre el Camino de las Lecheras no tiene la conciencia tranquila.

Ante la señalización de la zona, como primer paso, estos ya colocaron carteles intimidatorios donde sin más argumento, establecían que el paso estaba sujeto a su permiso previo.

Posteriormente, toda la señalización que intenta recuperar ese camino y había sido laboriosamente colocada es destruida. Iluso sería pensar que se trata de simple gamberrismo. Está claro dónde y por qué se sitúa la controversia. No hay pruebas directas, no hubo testigos aprovechando, supongo lo fácil que resulta la soledad del campo, la poca concurrencia de caminantes o incluso la noche, pero las pruebas indiciarias los sitúa como responsables de tan cobarde acción. Y así lo creo, y puedo intuir que lo pensamos en su mayoría, no tengo ningún nombre, es más, ni siquiera conozco a ningún de los propietarios que se atribuyen la titularidad privada del camino.

Cabe recordar que la prueba indiciaria o indirecta es aquella permite dar por acreditados unos hechos sobre los que no existe una prueba directa, pero que a partir de estimar probados otros hechos relacionados con los que se pretende probar, cabe deducir razonadamente la certeza o acreditación de éstos últimos hechos.

¿Qué hechos tenemos probados?

  • La discusión de si se trata de un camino público o privado.
  • Que los daños y destrucción de las señales tienen lugar en la zona controvertida, a pesar de ser un camino que lleva ejecutado en cuanto a su señalización bastantes kilómetros.
  • Que previamente alertaron con carteles intimidatorios de lo que entienden la naturaleza privada de ese camino en dos puntos en concreto en la valla verde de acceso al camino controvertido y salida del sendero (escasamente unos 500 metros).


Indudablemente no habría pruebas suficientes para su condena, ahora bien, vamos sumando indicios y que se trata de un delito de daños que afecta a elementos de uso comunal como son las señalizaciones de los senderos.

No voy a teorizar sobre el derecho público de los caminos y consecuencias jurídicas asociadas, y me centro en denunciar una vil acción, ruin y cobarde, sin más. El tiempo pondrá a cada uno en su sitio.
Aunque no sea objeto esta reflexión de demostrar la naturaleza pública del camino, hay mapas que así lo atestiguan, en este caso muestro uno cedido por Aarón, un buen investigador de los caminos públicos.

@angel_yuste





No hay comentarios:

Publicar un comentario